Viene a la consulta derivado por su gastroenterólogo.
_ Tengo úlcera gastroduodenal, explica. Y al final, los médicos dicen que es “del bocho” Cuenta que es una persona “muy reservada” tanto que oculta su malestar a los demás, hasta a su mejor amigo.
_“Es que no se puede confiar en nadie” dice. (Escucho que eso va también para mí) Dice casi con orgullo que ninguno puede enterarse si le va mal en el trabajo, o si discutió con su esposa o si su hermano se droga. Todo lo encubre. (Pero al mismo tiempo me lo está diciendo)
Después de esas declaraciones, dice
_ Ud dirá
_ Yo también soy una persona discreta, no puedo decir nada por ahora. Asi comienza una larguísima historia de entrevistas que van desde este inicio poco promisorio (creí que no iba a volver)hasta que pudo conectar su ira controlada, su frustración y sus dolores históricos con su úlcera. Un día dijo “eso me cayó como una patada en el estómago”
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