Le dijo a una compañera de trabajo que la notaba mucho más delgada. Pensó que era un gran piropo, ya que ella luchaba siempre con su sobrepeso.
Para su sorpresa, la otra le contestó: _ “¿Sabés la diferencia entre tu opinión y una pizza?” Que la pizza la pedí”
Quedó anonadada y la otra siguió: “No hables del cuerpo de los otros, ni de su imagen, ni de su ropa. ¡Vos no sabés lo que a mi me duele estar perdiendo peso”!
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