Entrevista de pareja. El pedido lo hace ella, pero al llegar él dice que estuvo muy de acuerdo “máxime ahora que estamos pensando en tener un hijo” agrega.
Ella lo mira desconcertada y dice:
_ Bueno, capaz hay que ver otras cosas antes. Muchas.
_ “Bueno, dice él, pero en general nos llevamos bien, con las cosas propias de una pareja, pero creo que estamos bien, ¿o no?”
_ Ella vuelve a mirarlo, ahora enojada y solo dice con firmeza: “NO”
Voy a resumir el resto. Ella se quiere separar. Dice que se lo ha dicho mucho a lo largo de un año y medio. Enumera una serie enorme de razones económicas, familiares, sexuales, domésticas etc. en donde ella lleva “la peor parte” y está abrumada.
Él parece escucharlo por primera vez. Se enoja y se ofende. Pero en el fondo está angustiado. Es verdad que oye todo el relato de su esposa por primera vez. Nunca la escuchó “de verdad”. Pensó que eran tonterías transitorias y ya se le iba a pasar.
Estoy viendo esta situación como un clásico. Hablo de la porción de población clase media, en Bs As. El noventa por ciento de las veces son ellas la que plantean la separación. Llegan a la consulta con ese deseo y la dificultad para tomar la decisión por si solas.
Por eso después el eco social dice: “Si vas a la terapia de pareja, ellos te hacen divorciar”
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